Igualmente por parte de la Junta se nos retienen los ingresos, para salvar las deudas generadas por las subvenciones que nos enviaron durante el gobierno del PP en nuestra ciudad, para que se aplicaran a determinados proyectos que al no haberse llevado a efecto tales proyectos, se retienen de las cantidades que deben enviar.
Si a esas retenciones que nos hacen tanto el gobierno Central como la Junta, le añadimos que no se ha pagado a numerosos acreedores, y que ya existe sentencias que condenan al Ayuntamiento a pagar esas deudas más los intereses devengados, que al ser intereses de demora suponen un 13% y si además añadimos que Diputación ya ha adelantado todo lo que se tendría que cobrar como impuestos hasta abril del 2012, y que se ha malvendido, alquilado o concesionado y cobrado por adelantado toda posible entradas de dinero, es fácilmente comprensible que el debate no debiera de ser, si la plantilla está sobre-dimensionada o desequilibrada, sino simplemente si podemos permitírnosla.
Además, cuando entre en vigor la reforma constitucional, que fija el déficit en el 0% para los ayuntamientos, los problemas económicos para nuestro consistorio se multiplicaran. Pues teniendo en cuenta la deuda municipal, alcanzar ese objetivo obligará desde el 2012 a las cuentas municipales a tener que mantener una reducción de los presupuestos, lo que implica una amputación del gasto social, inversiones y servicios.
Por todo lo expuesto, en IU tenemos claro, que ni se debe y ni se puede aplicar, todo lo que llegue al pago de las nóminas, porque los servicios que debía prestar el ayuntamiento a la población no se prestan como debieran, aunque se les cobra.
Si estudiamos como ha ido creciendo la plantilla municipal y como una minoría de privilegiados se han beneficiado de unas condiciones particulares claramente beneficiosas, llegamos a la conclusión, por mucho que nos duela que no hay otra solución, que recortar costes.
Y por supuesto habrá que hacerlo, dialogando, negociando y actuando desde la ejemplaridad y procurando ser todo lo flexible que se pueda, salvo con todas aquellas situaciones irregulares que evidentemente habrá que cortar por lo sano.



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