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Celebramos el Día Internacional de la Mujer dentro de una grave crisis económica, donde la incapacidad del Gobierno está dando lugar a medidas que atacan directamente a la sociedad del llamado bienestar y a conquistassociales de la clase trabajadora, con políticas neoliberales cada vez más agresivas. Las consecuencias son aúnmayores para las mujeres debido a las desigualdades históricas. Es por ello que la igualdad no puede esperar, sólocon la igualdad efectiva y real, las mujeres podremos superar las condiciones que nos están imponiendo.

Destaca la rentabilización interesada del Gobierno del PSOE, en su semestre de presidencia de la Unión Europea. Utilizando leyes como la de Igualdad, violencia o la de interrupción voluntaria del embarazo, para silenciar eldesastre económico y la ausencia de avances sociales; y dar una imagen en políticas de igualdad, que dista bastantede la realidad, no sólo por los escuetos contenidos y por su decepcionante aplicación, sino por su evidente desinterés , dada la ridícula asignación económica en los Presupuestos generales del Estado.

La conciliación entre la vida laboral y familiar, de momento es, mas una expectativa, que una realidad. Loshombres siguen sin compartir equitativamente las cargas familiares y las tareas domésticas. Para que esto ocurra, noes sólo necesario leyes que lo regulen, sino también, y mucho más importante, crear una conciencia social de igualdadque transforme la cultura patriarcal y sexista en una sociedad igualitaria.

EL MODELO FEMINISTA NO ESTÁ EN CRISIS: El pensamiento feminista ha sido fundamental para reinterpretar nuestro entorno y para enseñarnos a mirar con nuevos ojos la sociedad en que vivimos. Ha supuesto latoma de conciencia de las mujeres como clase social, y con el propósito común de construir una sociedad quereconozca a las mujeres como integrantes de la sociedad y de la política, ha impulsado una revolucionaria reconstrucción de los comportamientos, ha aportado nuevos valores de convivencia, nuevas relaciones humanas, nuevos lenguajes, cambios en las representaciones simbólicas y lo establecido desde la supremacía masculina,cambios en las instituciones. Desde el feminismo, se han puesto en duda creencias y estereotipos que limitaban a lasmujeres, lográndose cambios en las estructuras básicas de la sociedad que hasta hace unas décadas se basaban enla institución patriarcal que ha considerado durante siglos a las mujeres como seres inferiores y dependientes de latutela de los hombres. El feminismo simboliza el encuentro de mujeres buscando formas de acción y alianzas políticas en busca de proyecto común que rescate a las mujeres del silencio en el que han vivido durante siglos.

El modelo feminista cuestiona la desigualdad, la violencia, la crisis económica, la discriminación, el caos sociopolítico, las formas de convivencia basadas en la cultura patriarcal y, sobre todo y ante todo, genera propuestasante cualquier proyecto y circunstancias que pueda significar que la sociedad no avance. Ahora bien, es verdad quehemos obtenido grandes logros, que hemos mejorado y logrado el reconocimiento “formal” de la participación de lasmujeres en igualdad. Pero la realidad es tozuda y seguimos arrastrando un gran desequilibrio en la participación y latoma de decisiones, la cultura patriarcal y la concepción masculina y machista de la organización social, sigue estandoahí. La responsabilidad de lo privado sigue siendo nuestra y, si no logramos que los hombres compartan las responsabilidades familiar, las mujeres seguiremos estando en clara desventaja. La igualdad real pasa por laincorporación de las mujeres a un empleo de calidad con las mismas oportunidades, condiciones y salarios que los hombres, lo que exige un reparto igualitario de lo privado, es decir, de todas las tareas y obligaciones domésticas.

Por tanto, podemos decir que el debate aún no ha terminado, que el cambio de mentalidad no ha llegado a sufin porque la desigualdad de género persiste y se resiste en las instituciones sociales. Las mujeres debemos conseguir que este sea el siglo del avance real de las mujeres, especialmente en los hechos y no solo en la propaganda. Laparticipación en la igualdad con los hombres a nivel social, económico y político, es un objetivo irrenunciable y paratodas las mujeres, y ello solo será posible si participamos en la toma de decisiones a todos los niveles. Quienes estamos en este camino cada día, somos más y vamos a más y esto nos ha de dar ánimos para continuar con másahínco e ilusión en esta lucha que todavía se prevé larga, pero que acabará siendo fructífera, Porque una sociedad solo puede ser democrática, justa e igualitaria, si los derechos y las oportunidades, no son realmente IGUALES.

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